Compañeros de aula, amigos para siempre

03-09-19 Juan Carlos Zambrano 0 comment

Quince años de amistad y convivencia diaria son muchos. Pero si, además, los protagonistas acaban de cumplir los 18, puede decirse que son toda una vida.

Cristina y Vicente son solo un ejemplo entre decenas de personas que han convivido durante toda su etapa escolar en el colegio San Francisco Javier, una convivencia que ha derivado en lazos de amistad que tienen toda la pinta de perdurar para siempre. Es una de las ventajas de haber recalado en un centro que ofrece la posibilidad de permanecer durante toda el ciclo educativo, desde Infantil hasta Bachillerato.

Ahora, en el momento en el que ha terminado este ciclo vital y se enfrentan a la separación, con estudios distintos (aunque relacionados) y en ciudades distintas, hacen un breve recuento de esta época.

Realmente, como apunta Cristina, ya se ‘conocían’ de la guardería, pero fue en el colegio donde la relación de amistad se fraguó. Primero en Infantil, allá por 2004. De aquella etapa apenas hay un recuerdo difuso. “No sé –contesta Cristina—me acuerdo poco de entonces, quizá de que Vicente destacaba porque era muy listo”. Por su parte Vicente comenta: “la verdad es que recuerdo poco, hasta la ESO, apenas me acuerdo”.

Pero el germen ya estaba ahí. El hecho de que en Primaria, por el orden de sus apellidos, estuviesen en aulas distintas no supuso que perdiesen la relación, al contrario, ya que coincidían en recreos, actividades, vida fuera del colegio…, “nos caímos y nos caemos muy bien”, indica Cristina mientras Vicente asiente.

Casi 15 años separan estas dos imágenes

La ESO les volvió a reunir en el mismo aula y afianzó la amistad. Ya era, además, la época en que niñas y niñas empiezan a compartir pandilla, y la relación que había dentro del colegio se traslada también fuera. Llegó Bachillerato, etapa de mucha más responsabilidad y esfuerzo, y la coincidencia en su pasión por la rama científica apuntaló aún más si cabe esta relación.

Para Cristina, el resumen de todos estos años es rotundo: “sabes que tienes un grupo de gente con la que puedes contar siempre”. Para Vicente, lo mismo: “sí, eso es muy importante, casi todos mis amigos son aquellos con los que he compartido estos años en el colegio”.

Terminado Bachillerato, llegaron los nervios de la prueba de acceso a la universidad. Ambos, brillantes estudiantes, pasaron el trance con gran soltura: Cristina, con un 12,65; Vicente, con un 12,69.

Esto les ha permitido elegir estudios sin problema. Así, Cristina estudiará Medicina. Tiene plaza en Salamanca, pero está a la espera de la admisión en Badajoz “que tiene muchísimo prestigio”. Luego, su idea es hacer el MIR en Oncología o Medicina Interna. Por su parte, Vicente marcha a Madrid, a la Politécnica, para estudiar Ingeniería Biomédica.

No son los mismos estudios ni la misma ciudad, pero sí están seguros de que la relación se mantendrá, y además, al haber cierta coincidencia entre las ramas elegidas, irá más allá de lo personal y se trasladará a lo profesional.

“Creo que la relación con el grupo, o con la mayoría, se mantendrá”, afirma Cristina. Vicente confirma: “Nos seguiremos viendo, seguro, el contacto se mantendrá”.

Además, añaden ambos, cuando en su labor profesional necesiten de alguien como apoyo o para aclarar cualquier cuestión, “¿quién mejor que alguien con quien tienes confianza, que te fías de su criterio y que sabes que no te va a fallar?”.

Haber crecido juntos, haber superado juntos uno tras otro los retos educativos y personales, ha creado un vínculo permanente entre Vicente y Cristina. Y, como se ha dicho, son solo dos ejemplos. Hay decenas así en el colegio.



Quieres comentar algo?