Qué es la Conciliación Familiar?

15-07-19 administrador 0 comment

El término conciliación está cada día más presente en el debate político y social. Un término que ha pasado de formar parte de los discursos en materia de empleo a ser una de las palabras más cuestionadas y reivindicadas por la sociedad. Su cuestionada eficacia está provocando un importante problema social en términos demográficos, laborales e igualdad de oportunidades y también serios problemas individuales, que están afectando principalmente a las mujeres madres.

¿Qué es la conciliación?

Somos conscientes de la dificultad que tiene definir una única forma de conciliación, ya que lo que para uno es conciliar, para la otra no lo es. Así que es necesario definir la conciliación poniendo el foco en los roles que asumimos en las diferentes esferas de nuestra vida cotidiana y dándole la misma importancia y visibilidad a cada uno. Son roles que pueden cambiar la intensidad a lo largo de nuestro ciclo vital pero que requieren que se emplee tiempo para desarrollarlos de forma satisfactoria:

  • Rol laboral: es el que desarrollamos como profesionales a cambio de un salario. Es un tiempo que, aunque está regulado, es extenso y ocupa la centralidad del tiempo disponible total.
  • Rol familiar: es el que desempeñamos en el hogar. El trabajo para reproducir la sociedad, que tiene que ver con el cuidado, la educación, la crianza, el cuidado de mayores o el realizar las tareas domésticas. Son actividades clave para la sostenibilidad de la sociedad y, a diferencia del trabajo que desarrollamos en la esfera laboral, el trabajo doméstico-familiar no está ni regulado ni pagado.
  • Rol personal: son las actividades que realizamos cuando nos estamos desarrollando como personas (ocio, consumo cultural, cuidado personal, deporte, relaciones sociales, etc). Es un tiempo necesario para el bienestar personal y con consecuencias sociales importantes (como son los beneficios de hacer deporte).

La conciliación por tanto es una cuestión de personas, no de mujeres o de madres. Cualquier persona debe tener el derecho a equilibrar el uso de los tiempos como quiera. De ahí la necesidad de regular la conciliación teniendo en cuenta estos tres ámbitos y desde una perspectiva de género que fomente el uso del tiempo igualitario entre hombres y mujeres.

¿Cómo conciliar vida laboral y familiar?

La conciliación depende de varios factores o agentes sociales. A nivel individual, cada persona puede hacerse responsable de afrontar una vida más equilibrada, pero lo cierto es que esto no es suficiente. Necesitamos que tanto las empresas como las administraciones implanten medidas bien definidas que fomenten la conciliación para todos y todas. En este sentido, destacan tres ámbitos clave para que una persona pueda conciliar:

  • Ámbito personal y familiar: independientemente del tipo de familia u hogar en el que se conviva, la conciliación personal y familiar será más fácil si existe un reparto equilibrado de las responsabilidades domésticas. Para ello es fundamental establecer un pacto en el que todas las personas asuman la carga de responsabilidades de forma justa y satisfactoria.
  • Las medidas de conciliación establecidas en nuestra empresa: las empresas deben responsabilizarse de las políticas de igualdad, que deben incluir medidas de conciliación iguales para todos y todas fomentando la corresponsabilidad en los hogares. Es fundamental que las políticas de conciliación laboral que ofrezca la empresa dejen de dirigirse únicamente a las mujeres madres y sean comunes para todas las personas.
  • Medidas y recursos de conciliación implantadas por las Administraciones Públicas a través de planes y legislación: las medidas como los permisos retribuidos (de maternidad, paternidad o lactancia) o no retribuidos (reducción de jornada o excedencia) requieren una redefinición con perspectiva de género para que también los hombres accedan a ellos.

Estas son las vías en las que se puede incidir para poder conciliar, pero nuestro estudios muestran cómo todavía hay muchas dificultades para conciliar. De hecho según nuestro estudio Concilia13f, 8 de cada 10 mujeres afirman tener dificultades para compaginar su vida profesional, dato que muestra la necesidad de regular de forma más eficiente las medidas existentes.

Además, esta revisión del marco legal requiere que se haga con perspectiva de género ya que siguen siendo las mujeres las que se ven atrapadas en estas medidas de conciliación, sintiendo que el sistema las empuja a renunciar a una esfera u otra de su vida. En nuestro último estudio Somos Equipo se mostraba que el 58% de las mujeres afirmaba haber renunciado a su carrera profesional al ser madre, frente al 6% de sus parejas, entendiendo por renuncia “reducir la jornada laboral”, “coger una excedencia” o “abandonar el mercado laboral”. Para revertir estos datos es fundamental, por tanto, trabajar en nuevos planes y legislaciones transversales que no penalicen a la mujer profesionalmente.

La revisión de las medidas de conciliación

La revisión de las medidas de conciliación debe hacerse cuestionando tres aspectos clave que están provocando que las mujeres se vean penalizadas en la esfera laboral o se vean obligadas a renunciar:

  1. Se debe cuestionar la centralidad de la jornada laboral: Ahora mismo la jornada laboral es central ya que el tiempo que empleamos en el trabajo remunerado condiciona el uso que hacemos del resto de tiempos (familiar, ocio, etc)
  2. Se debe visibilizar social y económicamente el trabajo doméstico familiar: el trabajo no remunerado no se contabiliza y no está presente en las cifras oficiales. La importancia que éste tiene para el desarrollo de la sociedad debe estar computado y valorado económicamente.
  3. Romper con el modelo patriarcal de familia: las medidas de conciliación deben fomentar la corresponsabilidad en el hogar, desmontando el modelo en el que el hombre es el principal sustentador económico y la mujer la principal responsable del mantenimiento del hogar y la familia.

La conciliación no es, en definitiva, un mero punto que incluir en los programas, sino que requiere que se profundice en el diseño de las medidas teniendo en cuenta que la conciliación es para las personas, no únicamente para las madres y que sus consecuencias deben conducir a una sociedad más igualitaria y más sostenible.



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